lunes, 25 de abril de 2011

Borja Quintero

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Borja dice que en la primera ilustración la madre, embarazada, comienza a hacerle la capa a Caperucita. En el lado del corazón tiene un alfiletero.




Las apariencias engañan. El lobo parece muy feroz pero en realidad es un pobrecillo.

La sombra de la derecha y la silueta blanca están muy forzadas. Une mejor las dos sombras, que haya una fluidez entre ellas. Deben quedar unidas con más naturalidad.





Así que Caperucita se va con el lobo. No siempre te puedes fiar de lo que te cuentan.

Lo siento, pero ese final hay que cambiarlo, por varias razones:
Para niños de 5 años no se puede poner un corazón entre un lobo y una niña.
Como imagen se queda pobre, muy pobre, y no se relaciona con las otras, ni por composición, ni por color, ni por fuerza... Con el nivelazo que tienen las otras, Borja, a esta le tienes que dar más vueltas.
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