lunes, 2 de mayo de 2011

Irene Ausín García

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En la portada se pueda apreciar que cada letra está pegada con un cachín de velcro, exactamente igual que los personajes del cuento, con el fin de que el lector los coloque donde quiera e incluso cambie la historia.




En la foto no se ve con claridad la textura que han dejado las pinturas de madera pero queda genial.




Irene me presentó una cajina lleeeeena de personajes diferentes porque no encontraba al abuelo y a la madre que ella quería. Pero al final, aquí están.
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