domingo, 1 de mayo de 2011

Victor Beltrán

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De principio a fin el cuento está muy cuidado y muy bien presentado.
Funciona el contraste más duro de las figuras con el tratamiento tan suave de los fondos.
Cada figura lleva muchísimos planos, muchísimos colores con sus degradaciones... y sin embargo se diferencia la cesta, a Caperucita, al lobo...
Buen trabajo, Victor.
La portada y la contraportada recuerda a algunos de los cuadros de PAUL KLEE


La madre le da la cesta a Caperucita y algunos consejos.


Cuando va por el bosque ve al lobo y conversa con él.




Y cuando llega a casa de la abuela se lo encuentra en la cama.


Sólo era una broma de la abuela que tenía una máscara muy lograda y se la había puesto para darle un buen susto a la nieta.


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